La mirada corta se limitaría a
identificar esta nouvelle como una elegía, cuando lo cierto es que la obra
trasciende esa idea e intención, con creces. El relato es llano y de fácil
lectura, sin que eso le reste un ápice de profundidad y belleza. El autor-protagonista
se hunde de lleno en la muerte de su padre, para desenterrar el libro de su
historia común; y los elementos más retóricos y poéticos esperan la parte
avanzada de la obra para emerger y desbocarse hacia el final. Las profundas y
hermosas ideas ofrecidas por el autor, alcanzan una extraña delicia: el suicidio
elegido en cuotas, el entendimiento posibilitado solo desde la ausencia, la
decisión de morir en el hogar como retorno a la placenta de origen, la retención
del acto respiratorio para anclar el cuerpo en el aire, la libertad
especulativa en torno a la raíz genealógica de la que brota el apellido. Este
es un libro para entender la muerte en construcción, desde la óptica del
tributo; para asumir el recuerdo como un patrimonio de la contemporaneidad.